Bernabé Taberner y Jordi Satué, amigos de la infancia, crearon en 2018 Vinos Taberner Amado, una nueva aventura en el mundo del vino, elaborando sus propios vinos artesanales a partir de sus viñedos en tierras familiares.
Vinos Taberner Amado está situada en un pequeño pueblo de Aragón, Nonaspe (1.025 habitantes), en la zona fronteriza con Cataluña.
Entre dos aguas
Sus viñedos se encuentran entre dos ríos: el Algars y el Matarraña, un lugar perfecto para el cuidado y crecimiento de sus variedades. Al mismo tiempo, estos viñedos están rodeados de la vegetación del Bajo Aragón, en latitudes privilegiadas y disfrutando de las tierras calizas, bañadas por el río y bajo el clima cálido y seco del Mioceno que ofrecen a sus vinos un sabor especial.
El vino local está elaborado con IGP Bajo Aragón, con la marca registrada “Entre dos aguas”.
La idea se basa en la recuperación del territorio rural, del pueblo de sus abuelos que, como tantos otros, poco a poco se va despoblando de jóvenes y perdiendo actividad. A través de un proyecto que parte del propio cultivo de la vid, con más de 12 hectáreas de variedades que incluyen garnacha blanca y tinta, syrah, cabernet sauvignon y merlot, cuidan todo el proceso de elaboración hasta conseguir vinos sorprendentes y que agradan al público.
Están comprometidos con la zona y están convencidos de que en el Bajo Aragón hay mucho que hacer y mucho que ofrecer.
Tres generaciones
Tres generaciones de agricultores trabajando las viñas se apoyan mutuamente. Y esa es la esencia de su visión, recuperar el duro trabajo de sus abuelos, que con su sudor y esfuerzo cultivaron las viñas que hoy decidieron convertir en sus vinos.
Pese a la potente tradición vitivinícola de la zona, los bajos precios en el mercado y los incentivos al arranque acabaron reconvirtiendo radicalmente el paisaje y los cultivos de esta zona del Bajo Aragón, poblada ahora de almendros, ciruelos y melocotoneros. “Como mucho, habrá unas 15 hectáreas de viñedo en Nonaspe”, calcula Jordi. De esa cifra, 12 forman parte de su proyecto
Con la voluntad de no dejar que el legado familiar cayera en el olvido, en 2018 Bernabé dio el paso y elaboró 1.000 botellas de vino de variedades blancas y tintas. “Tuvo muy buena acogida, aunque había cosas por pulir”, recuerdan. Para seguir adelante, los nonaspinos no tenían dudas sobre el camino a seguir: “tenemos que hacerlo bien, pero lo hacemos entre todos o no lo hacemos”. Jordi no se lo pensó dos veces. Y así, en 2019, nació la bodega Vinos Taberner Amado.
Jordi sigue viviendo en la ciudad, donde trabaja en el departamento financiero de una empresa dedicada al comercio online, aunque no es esta su única ocupación. Al igual que las viñas, un cultivo tradicional en la frontera entre Aragón y Cataluña, las raíces de Satué calaron con fuerza desde niño. “Quien tiene un pueblo tiene un tesoro, y las raíces en el pueblo crean ese sentimiento de querer hacer algo”, asegura. Por eso, y para “devolver al pueblo las alegrías que me ha dado”, hace unos años decidió embarcarse en el proyecto Vinos Taberner Amado junto a su mejor amigo, el agricultor nonaspino y vecino de verano en su infancia, Bernabé Taberner.
Les viñedos
Las uvas crecen sobre suelos de arcilla, yeso y piedra de río, mayoritariamente de la variedad garnacha, pero también cabernet, syrah y merlot.
Esto da como resultado vinos blancos y tintos excelentes (Entre dos aguas) y vinos de autor (Amanda y M&M) que combinan variedades como Syrah, Cabernet Sauvignon y Garnacha.