En el corazón verde de Rías Baixas, la familia Corisca elabora un vino honesto de su propia tierra. A pequeña escala, sostenible y completamente ecológica, aquí la tradición, el cuidado y la naturaleza van de la mano.
Albariño ecológico del corazón de Rías Baixas
Bodegas Corisca es una pequeña bodega familiar en Galicia. En la subzona Condado do Tea producen vinos ecológicos de Albariño de sus propios viñedos. Lo que comenzó como una forma de hacer tangible el entorno, la tradición y las convicciones, se convirtió en un proyecto vitivinícola sostenible completamente integrado en el paisaje.
Una historia familiar en el vino
La pasión por el vino comenzó con el padre, quien hace cincuenta años plantó las primeras uvas de Albariño en dos hectáreas de tierra familiar. La segunda generación, sus hijos, continúa su trabajo con atención a la calidad y respeto por la tierra. Eso significa: sin productos químicos ni herbicidas. Solo se usan fertilizantes naturales cuando las vides realmente lo necesitan.
Pioneros en la viticultura ecológica
Desde el principio eligieron el camino ecológico. Los viñedos están certificados y se cuidan con esmero y amor. Aunque el área es pequeña, actualmente cultivan cuatro hectáreas contiguas con gran dedicación.
Corisca: un nombre con significado
La primera cosecha ecológica fue en 2009. El vino fue llamado Corisca, en honor a la primera parcela donde se plantó Albariño. Corisca significa viento tormentoso con lluvia y granizo, un reflejo del clima gallego áspero en el que crecen las uvas.
Todo comienza en el viñedo
Las uvas se recogen a mano y se procesan cuidadosamente, usando solo levaduras naturales. El mosto fermenta en depósitos de acero inoxidable y luego reposa tres meses sobre sus lías finas. Así nace un Albariño fresco, puro, de sabor pleno y con un bello equilibrio.
Conectados con el lugar
La bodega está situada en una antigua casa de campo gallega restaurada, rodeada de bosques y montañas. Se integra en el paisaje, al igual que su forma de trabajar. La familia cree que un buen vino comienza en el lugar donde nace. Quien prueba Corisca, saborea el paisaje, el cuidado y la calma que contiene.